Estrategias de aprendizaje
Jose Ovalles
Hablar de las
estrategias de aprendizaje es recordar el proverbio “todos los
caminos llevan a Roma”, parece entonces, que todos elegimos uno en ese
largo proceso de aprender un idioma. Falta saber cuál será el mejor de todos, hasta
los momentos no conozco a nadie que tenga una respuesta. Hay quiénes se lanzan
al río y se dejan llevar por la corriente, aprendiendo de todo lo que consiguen
por el camino, sin prisas, pero seguros de que llegarán a algún lado. Otros asumen
esta tarea tan metódicamente que todo parece tener un procedimiento científico.
Aunque también están quienes simplemente se devuelven, porque para ellos, Roma
no vale tanto sacrificio. Queda preguntarnos ¿debemos seguir la corriente, inconscientes
de nuestras elecciones? ¿O tenemos que elegir selectivamente cada estrategia?
Elegir las estrategias de aprendizaje permitirá sin duda evitar ciertas frustraciones y encaminar apropiadamente el desarrollo de nuestras destrezas. Determinar las múltiples motivaciones que puedan presentar los alumnos, recurrir a experiencias pasadas respecto a la lengua meta y crear un camino a trazar en el aprendizaje dónde incurran los aspectos mencionado. Todo esto resultará en un proceso consecuente, agradable y productivo. Evidentemente, nadie podría negar la existencia de estudiantes prodigios que no necesiten más allá que una simple ojeada al material o escuchar durante pocos minutos la lengua extranjera, para desarrollar en gran medida alguna destreza. Sin embargo, para los mortales, que somos más, no es suficiente el ir por la vida dejándose llevar por la corriente, cuesta sobremanera en ciertos puntos y he allí que nace la frustración.
Estas estrategias permiten, a mi parecer, un desarrollo paulatino y estable en la adquisición de un idioma, en cuanto permite tener seguridad en sí mismo. Quizás, se falle en la elección de esta u otra estrategia, pero allí prevalece el sentido de conocerse. Tanto el profesor como el estudiante debe reconocer la ineficacia de una estrategia y cambiarla en un momento dado. He caído en innumerables estrategias en las que no conseguí los resultados deseados, situación que me llevó a generar dos afirmaciones muy importantes en mi vida: 1. No las apliqué correctamente. 2. Dejé que mis emociones bloquearan lo poco o mucho que aportaban ciertas estrategias. Cometeremos errores inevitables que te hacen entender la importancia de no caer en la ilusión de la estrategia perfecta, en cambio, aprender de lo que no funcionó y mejorarlo en otras. Sí creo conveniente en algunas oportunidades el relajarse y dejarse llevar por la corriente, pues Roma seguirá indefinidamente allí, esperándonos.
Estrategia directa de memoria.
1- Tema: La
conjugación de los verbos en francés.
El profesor elegirá una carta escrita en diferentes tiempos verbales. Se propone a los estudiantes el uso de diferentes colores a fin de memorizar la conjugación en francés. La estrategia se basa en el empleo de colores por cada tiempo verbal según el modo, lo conveniente sería trabajar con un solo modo durante una sesión. Luego de remarcar los verbos, pedir a los estudiantes leer por unos minutos el texto y luego voltearlo. Después, diremos un color y los estudiantes deberán escribir una oración usando el tiempo determinado.
2. Tema:
repetición.
Con la intención de revisar el vocabulario
sobre los objetos. El profesor iniciará el juego del “Talking Tom cat” que es
simplemente un juego de repetición y tomará su bolso, dónde previamente ha
guardado varios objetos. Cada vez que él saque alguno, deberá preguntar ¿Qué es
esto? (en el idioma meta), decir el nombre y alguna característica. Las
oraciones pueden ser más extensas según el nivel del grupo. Por supuesto, deben
gesticular y moverse de igual manera, eso permite que los estudiantes usen su
cuerpo como un elemento complementario a la prosodia. Ahora, ¿qué deben hacer
los estudiantes? Tienen que repetir todo lo que diga el profesor, imitando la
entonación y los gestos. Esto permite asociar una imagen a la palabra.
Estrategia indirecta.
Social
- Call center
El profesor llamará con su teléfono a algunos alumnos en el salón para entablar una conversación que tendríamos con el operador de algún banco u algún otro. Estos deben responder usando el altavoz y tratar de mantener un buen ritmo de conversación, los compañeros ayudaran cuando el que atiende se queda sin ideas. Lo ideal es que el profesor trate de cambiar o adaptar su acento, así el contexto se volverá más real, también demostrar los cambios de ánimo que son evidentes en este tipo de llamadas. Esto permitirá que los alumnos se sientan obligados como grupo a conseguir soluciones fáciles. Luego el profesor puede retomar la oraciones o expresiones y remarcarlas para que las estudien nuevamente.
2. Juego de cartas
Para una clase de máximo tres estudiantes (el profesor será el cuarto jugador), se tomará un set de cartas para jugar el famoso “roba pilón”, pero los tipos de carta se dividirán en las clases de palabras “bastos = nombre”, “espadas = verbo” “copas = adjetivo” “oros = pronombre”. Como la dinámica del juego es comer lo que está en la mesa, y si es posible, el maso de tu contrincante. Por tanto, el estudiante lo hará ahora formando oraciones a medida que “come” una carta de la mesa. La persona tiene la carta del 4 de bastos, a medida que come el 5, 6 y 7, etc., debe crear frases coherentes según el tipo de cartas que vaya agarrando:
4 de bastos =
Mi madre
5 de espadas = es
bella.
6 de oros = ella
7 de copas = no
es tan calmada como aparenta.
La oración no
debería tener límite de palabras, pero sí es necesario que contenga una palabra
de la categoría exigida. La rapidez del juego permite relajarse y crear frases que
tengan al menos cierta estructura con la supervisión del profesor a cualquier transgresión a la norma.






